Toda empresa está expuesta a riesgos. Un accidente en el establecimiento, un error profesional, un incendio, un robo, una avería, un problema informático o una reclamación de un cliente pueden generar gastos importantes y, en algunos casos, poner en peligro la continuidad del negocio.
Por eso, contratar seguros para empresas no consiste simplemente en buscar la póliza más barata. Lo importante es identificar los riesgos que pueden afectar a la actividad y decidir qué parte de ellos conviene trasladar a una aseguradora.
No todas las empresas necesitan las mismas coberturas. Una tienda, un restaurante, una empresa de construcción, una consultoría tecnológica o una fábrica tienen exposiciones completamente diferentes.
Además, aunque muchos seguros empresariales son voluntarios, existen actividades para las que la legislación puede exigir determinadas garantías. La normativa española establece que los seguros obligatorios deben venir impuestos por una norma con rango legal y que realizar una actividad sin el seguro obligatorio correspondiente puede constituir una infracción.
¿Qué seguros puede necesitar una empresa?
No existe un paquete universal de seguros válido para todos los negocios.
Entre las principales pólizas que puede necesitar una empresa se encuentran:
– Seguro de responsabilidad civil.
– Responsabilidad civil profesional.
– Seguro multirriesgo para empresas.
– Seguro de daños para instalaciones y maquinaria.
– Seguro de vehículos comerciales.
– Seguro de accidentes para empleados, cuando corresponda.
– Seguro de ciberriesgos.
– Seguro de transporte y mercancías.
– Seguro de crédito y protección frente a impagos.
– Seguro de responsabilidad de administradores y directivos.
– Seguro de pérdida de beneficios.
– Seguro de protección jurídica.
La combinación adecuada dependerá de la actividad, el tamaño de la empresa, el número de empleados, el patrimonio, la facturación, los contratos con clientes y proveedores y los riesgos específicos del negocio.
Seguro de responsabilidad civil para empresas
La responsabilidad civil es una de las coberturas más importantes para muchas empresas.
El objetivo del seguro es cubrir, dentro de los límites establecidos en la póliza, la responsabilidad del asegurado frente a terceros por los daños y perjuicios que pueda causar un hecho cubierto. La Ley de Contrato de Seguro regula específicamente este tipo de seguro.
Por ejemplo, un cliente podría sufrir un accidente dentro de un establecimiento, una empresa podría causar daños en las instalaciones de un tercero o durante la prestación de un servicio podría producirse un perjuicio reclamable.
La responsabilidad civil puede ayudar a afrontar las indemnizaciones y, dependiendo de las condiciones contratadas, los gastos de defensa jurídica.
¿Es obligatorio?
No necesariamente.
La responsabilidad civil empresarial no es obligatoria para todas las empresas por el simple hecho de desarrollar una actividad. Sin embargo, determinadas profesiones y sectores tienen obligaciones específicas de aseguramiento.
También puede ocurrir que un cliente, una Administración, un contrato comercial o determinadas condiciones de acceso a una actividad exijan disponer de una póliza.
Por eso, antes de contratar o descartar esta cobertura, conviene comprobar las obligaciones concretas de cada negocio.
Responsabilidad civil profesional
La responsabilidad civil profesional merece una consideración aparte.
Está especialmente relacionada con empresas y profesionales cuyos servicios pueden generar daños económicos derivados de errores, negligencias, omisiones o incumplimientos profesionales.
Puede ser especialmente relevante para:
– Consultorías.
– Despachos profesionales.
– Empresas de ingeniería.
– Arquitectura.
– Asesorías.
– Empresas tecnológicas.
– Servicios sanitarios.
– Empresas de diseño.
– Servicios de auditoría.
– Profesionales especializados.
Por ejemplo, un error en un proyecto, informe, asesoramiento o servicio puede ocasionar pérdidas económicas a un cliente y terminar en una reclamación.
La responsabilidad civil de explotación y la responsabilidad civil profesional no son exactamente lo mismo. Por eso, si una empresa presta servicios profesionales, conviene comprobar que la póliza contempla específicamente los riesgos derivados de esa actividad.
Seguro multirriesgo para empresas
El seguro multirriesgo empresarial puede reunir diferentes coberturas en una misma póliza.
Dependiendo del producto, puede proteger elementos como:
– Local.
– Mobiliario.
– Equipos informáticos.
– Maquinaria.
– Existencias.
– Instalaciones.
– Daños por agua.
– Incendio.
– Robo.
– Daños eléctricos.
– Rotura de cristales.
– Responsabilidad civil.
– Asistencia.
Es una opción habitual para negocios que cuentan con un establecimiento físico.
Sin embargo, hay que tener cuidado con una idea frecuente: contratar un seguro multirriesgo no significa que absolutamente todo lo que ocurre en el negocio esté cubierto.
Cada garantía tiene sus límites, exclusiones y condiciones.
Seguro para el local
Si la empresa es propietaria de un local, puede ser necesario proteger tanto el continente como el contenido.
El continente incluye elementos vinculados a la estructura y determinadas instalaciones del inmueble, mientras que el contenido puede incluir mobiliario, equipos, existencias y otros bienes utilizados en la actividad.
Si el local es alquilado, la situación puede ser diferente.
El propietario puede tener asegurado el inmueble, pero esto no significa necesariamente que los bienes de la empresa estén cubiertos.
Por eso, una empresa que trabaja en un local alquilado debería revisar qué elementos están protegidos por el seguro del propietario y cuáles debe asegurar por su cuenta.
Cobertura de robo
El robo puede generar un doble perjuicio para una empresa.
Por un lado, pueden desaparecer bienes, equipos, mercancías o dinero. Por otro, puede ser necesario reparar puertas, cerraduras, ventanas u otros elementos dañados durante el robo.
La cobertura concreta dependerá de la póliza.
Si el negocio dispone de ordenadores, maquinaria, herramientas o mercancía de elevado valor, es especialmente importante revisar los capitales asegurados y comprobar si existen límites específicos para determinados bienes.
También conviene revisar las condiciones relacionadas con sistemas de seguridad, alarmas, cierres y medidas de protección.
Seguro de incendio y daños materiales
Un incendio, una inundación o determinados daños accidentales pueden provocar pérdidas importantes.
El problema no se limita al coste de reparar el local.
Una empresa puede perder:
– Maquinaria.
– Ordenadores.
– Mobiliario.
– Mercancías.
– Documentación.
– Herramientas.
– Equipos especializados.
Por eso, al contratar un seguro de daños materiales es importante calcular correctamente el valor de los bienes.
Asegurar por debajo del valor real puede provocar problemas cuando llega el momento de indemnizar un siniestro.
Seguro de pérdida de beneficios
Una de las coberturas que más se pasa por alto es la pérdida de beneficios o interrupción de negocio.
Imagina que un incendio obliga a cerrar un establecimiento durante varios meses.
Aunque el seguro pague determinados daños materiales, la empresa puede continuar teniendo gastos mientras deja de facturar.
El alquiler, determinados salarios, préstamos, suministros y otros costes pueden seguir existiendo.
Una cobertura de pérdida de beneficios puede ayudar a proteger el resultado económico de la empresa cuando se produce una interrupción derivada de un siniestro cubierto, siempre según las condiciones de la póliza.
Para negocios que dependen de un local, una maquinaria concreta o una infraestructura determinada, puede ser especialmente interesante analizar esta garantía.
Seguro de vehículos de empresa
Si la empresa utiliza coches, furgonetas, motos o vehículos industriales, cada vehículo debe disponer del seguro obligatorio correspondiente.
En España, el propietario de un vehículo a motor con estacionamiento habitual en el país debe mantener en vigor el seguro obligatorio de responsabilidad civil.
A partir de esta protección mínima se pueden contratar otras coberturas:
– Daños propios.
– Robo.
– Incendio.
– Lunas.
– Asistencia en carretera.
– Accidentes del conductor.
– Vehículo de sustitución.
– Defensa jurídica.
Para una empresa que depende de sus vehículos para trabajar, la asistencia y el vehículo de sustitución pueden tener un valor especialmente importante.
Seguro de accidentes para empleados
Las empresas deben cumplir las obligaciones laborales y de prevención de riesgos que correspondan a su actividad.
En determinados sectores, convenios o actividades pueden existir obligaciones específicas relacionadas con seguros de accidentes.
Por eso, no debe asumirse que todas las empresas tienen exactamente las mismas obligaciones.
Además de comprobar los requisitos legales, una empresa puede valorar voluntariamente determinadas coberturas para proteger a sus trabajadores frente a accidentes.
En este ámbito es fundamental revisar el convenio colectivo aplicable y la normativa específica del sector.
Seguro de ciberriesgos
La dependencia de la tecnología hace que la ciberseguridad sea otro riesgo empresarial importante.
Una empresa puede sufrir un incidente que afecte a sus sistemas, datos o actividad.
Dependiendo de la póliza, un seguro de ciberriesgos puede incluir servicios y coberturas relacionadas con:
– Incidentes de seguridad.
– Recuperación de datos.
– Asistencia informática.
– Gestión de crisis.
– Responsabilidad frente a terceros.
– Interrupción de actividad.
– Determinados gastos derivados de un ciberataque.
No todas las empresas necesitan el mismo nivel de protección.
Una pequeña empresa con pocos sistemas digitales tendrá una exposición diferente a la de un comercio electrónico que gestiona miles de clientes y pagos online.
Seguro de transporte y mercancías
Las empresas que fabrican, compran, venden o transportan mercancías deberían analizar cómo están protegidos sus productos durante el transporte.
No siempre el seguro del vehículo cubre automáticamente el valor de la mercancía transportada.
Puede ser necesario estudiar una cobertura específica dependiendo del tipo de transporte y de las responsabilidades asumidas por la empresa.
Conviene revisar:
– Qué mercancías están aseguradas.
– Valor máximo cubierto.
– Ámbito geográfico.
– Robo.
– Daños durante el transporte.
– Carga y descarga.
– Franquicias.
– Exclusiones.
Esta cuestión puede ser especialmente importante para empresas de distribución, comercio, logística y fabricación.
Seguro de crédito comercial
Una empresa puede hacer correctamente su trabajo y, aun así, tener problemas porque un cliente no paga.
El seguro de crédito puede utilizarse para proteger determinadas operaciones comerciales frente al riesgo de impago, de acuerdo con las condiciones contratadas.
Puede ser especialmente interesante para empresas que venden a crédito y trabajan con clientes cuyo impago tendría un impacto significativo sobre la tesorería.
Además de la posible indemnización, determinadas soluciones de seguro de crédito pueden incorporar servicios de análisis y seguimiento de clientes.
Seguro de responsabilidad de administradores y directivos
Los administradores y directivos pueden enfrentarse a reclamaciones relacionadas con decisiones tomadas en el ejercicio de sus funciones.
El seguro de responsabilidad de administradores y directivos, conocido habitualmente como D&O, puede proporcionar protección frente a determinados riesgos personales derivados de la gestión empresarial.
Es especialmente relevante analizarlo en sociedades con varios administradores, empresas con estructuras corporativas complejas o negocios que tienen una exposición elevada a reclamaciones.
Las coberturas y exclusiones pueden variar considerablemente, por lo que conviene estudiar la póliza con detenimiento.
Protección jurídica para empresas
Los conflictos legales pueden generar costes importantes incluso cuando finalmente la empresa tenga razón.
Una cobertura de protección jurídica puede incluir determinados servicios de asesoramiento, defensa o reclamación, dependiendo del producto.
Puede estar relacionada con conflictos contractuales, reclamaciones de daños, determinadas cuestiones laborales u otros supuestos.
Antes de contratarla conviene comprobar los límites económicos, los procedimientos incluidos y si existe libertad de elección de abogado en los casos contemplados por la póliza.
¿Qué seguros necesita una pequeña empresa?
Una pequeña empresa puede empezar analizando los riesgos más importantes de su actividad.
Por ejemplo, un comercio podría necesitar valorar:
– Responsabilidad civil.
– Seguro del local.
– Robo.
– Incendio.
– Daños por agua.
– Equipos.
– Existencias.
– Pérdida de beneficios.
– Protección jurídica.
Una consultoría podría dar más importancia a:
– Responsabilidad civil profesional.
– Ciberriesgos.
– Equipos informáticos.
– Protección jurídica.
– Baja o incapacidad de personas clave.
Una empresa de construcción podría necesitar estudiar:
– Responsabilidad civil.
– Maquinaria.
– Vehículos.
– Herramientas.
– Accidentes.
– Equipos.
– Mercancías.
– Protección jurídica.
El objetivo no es contratar todas las coberturas disponibles, sino identificar aquellas cuyo riesgo económico sea significativo.
¿Cuánto cuesta asegurar una empresa?
No existe una tarifa estándar.
El precio depende de numerosos factores, entre ellos:
– Sector de actividad.
– Facturación.
– Número de empleados.
– Tipo de instalaciones.
– Valor de los bienes asegurados.
– Capitales contratados.
– Historial de siniestros.
– Coberturas.
– Franquicias.
– Ámbito geográfico.
– Tipo de clientes.
– Riesgo profesional.
– Uso de vehículos y maquinaria.
Una empresa con una actividad de bajo riesgo puede tener una prima relativamente reducida, mientras que una actividad industrial o profesional con una exposición elevada puede necesitar una protección mucho más amplia.
Por eso, comparar únicamente el precio puede llevar a elegir una póliza que no cubra correctamente las necesidades del negocio.
¿Cómo elegir los seguros de una empresa?
Una buena estrategia consiste en analizar los riesgos antes de pedir presupuestos.
- Haz un inventario de los bienes
Calcula cuánto valen aproximadamente el local, mobiliario, equipos, maquinaria, herramientas y existencias. - Analiza la actividad
Pregúntate qué puede salir mal mientras la empresa presta sus servicios. - Identifica los riesgos más graves
No todos los riesgos tienen la misma importancia. Un pequeño daño puede ser asumible, mientras que una reclamación millonaria o un incendio pueden poner en peligro la continuidad del negocio. - Comprueba los seguros obligatorios
Consulta la normativa específica de tu sector, actividad y comunidad autónoma. La existencia de un seguro obligatorio depende de la regulación aplicable. - Revisa contratos
Algunos clientes, proveedores o Administraciones pueden exigir determinados niveles de cobertura. - Compara varias ofertas
Solicita presupuestos con las mismas coberturas para poder comparar realmente. - Lee las exclusiones
Una póliza no se debe valorar solamente por las garantías que anuncia, sino también por aquello que excluye.
Capital asegurado: una cuestión fundamental
Uno de los errores más importantes es contratar capitales asegurados demasiado bajos.
Imagina que una empresa tiene equipos, maquinaria y existencias valorados en 300.000 euros, pero asegura el contenido por una cantidad muy inferior.
En caso de siniestro, la indemnización puede no ser suficiente para recuperar la situación anterior.
Por eso es importante revisar periódicamente los capitales asegurados, especialmente cuando la empresa crece, compra maquinaria, aumenta las existencias o cambia de local.
Franquicia: ¿merece la pena?
La franquicia permite que el asegurado asuma una parte del coste de determinados siniestros a cambio, normalmente, de una prima inferior.
Puede ser interesante para empresas que tienen capacidad financiera para asumir pequeños daños pero quieren protegerse frente a pérdidas importantes.
Por ejemplo, puede tener sentido asumir personalmente pequeñas reparaciones y utilizar el seguro para riesgos de mayor gravedad.
Eso sí, hay que comprobar cómo funciona la franquicia en cada garantía y cuánto dinero tendría que asumir la empresa en caso de siniestro.
No contrates seguros duplicados
A medida que una empresa crece puede acabar contratando diferentes productos y acumular coberturas similares.
Por ejemplo, determinados bienes podrían aparecer cubiertos por varias pólizas o una cobertura de asistencia podría estar incluida en más de un contrato.
Revisar periódicamente todas las pólizas permite detectar duplicidades y ajustar la protección.
La idea no es tener el mayor número posible de seguros, sino disponer de una estructura de protección coherente.
¿Cuándo hay que revisar los seguros de la empresa?
No conviene esperar a que ocurra un siniestro.
Es recomendable revisar las pólizas cuando:
– La empresa aumenta su facturación.
– Se compra maquinaria nueva.
– Se cambia de local.
– Se incorporan nuevos trabajadores.
– Se empieza a trabajar con nuevos mercados.
– Se comienza a vender online.
– Se incorporan nuevos vehículos.
– Se transportan mercancías.
– Se amplían los servicios.
– Se produce una adquisición o fusión.
– Cambian los contratos con clientes.
Un seguro que era adecuado para una pequeña empresa puede quedarse corto después de varios años de crecimiento.
¿Cuál es el mejor seguro para una empresa?
No existe una única póliza que pueda considerarse la mejor para todas las empresas.
El seguro adecuado es aquel que protege los riesgos realmente importantes para el negocio, ofrece capitales suficientes y establece condiciones que la empresa comprende y puede asumir.
Una empresa debe valorar tanto los riesgos obligatorios como los voluntarios.
Por ejemplo, la responsabilidad civil puede ser prioritaria para una empresa que trabaja directamente con clientes, mientras que el ciberriesgo puede adquirir mayor importancia en un negocio tecnológico. Para una empresa industrial, en cambio, pueden ser fundamentales los daños materiales, la maquinaria y la interrupción de actividad.
Checklist antes de contratar
Antes de firmar un seguro empresarial, comprueba:
– Qué actividad aparece asegurada.
– Qué bienes están incluidos.
– Capitales asegurados.
– Límites por siniestro.
– Franquicias.
– Exclusiones.
– Responsabilidad civil.
– Daños materiales.
– Robo.
– Incendio.
– Asistencia.
– Pérdida de beneficios.
– Protección jurídica.
– Ciberriesgos, si procede.
– Vehículos.
– Herramientas y equipos.
– Mercancías.
– Ámbito territorial.
– Forma de indemnización.
– Condiciones de renovación y cancelación.
También es importante informar correctamente a la aseguradora sobre la actividad y las características del negocio.
Conclusión
Los seguros para empresas son una herramienta para proteger el patrimonio, los ingresos y la continuidad de un negocio frente a riesgos que podrían resultar difíciles de asumir por cuenta propia.
La responsabilidad civil suele ser una de las coberturas más relevantes, pero no es la única. Dependiendo de la actividad, también pueden ser importantes los seguros multirriesgo, daños materiales, robo, pérdida de beneficios, vehículos, ciberriesgos, mercancías, crédito comercial, protección jurídica o responsabilidad de administradores.
Además, no todas las empresas están obligadas a contratar los mismos seguros. La normativa española establece que determinadas actividades pueden estar sujetas a seguros obligatorios específicos, por lo que es necesario comprobar las obligaciones aplicables a cada sector.
La mejor estrategia es analizar primero los riesgos del negocio y después comparar diferentes pólizas. De esta forma, la empresa puede evitar tanto el exceso de seguro como, especialmente, quedarse sin protección frente a un riesgo que podría comprometer su estabilidad económica.
Un buen seguro empresarial no es necesariamente el que ofrece más coberturas ni el más barato. Es el que está diseñado alrededor de los riesgos reales de la empresa y proporciona una protección suficiente cuando realmente hace falta.
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